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Los mejores consejos para evitar una avería en el embrague

 

Por qué el embrague no lo cubre la garantía

Una buena prueba de que somos nosotros mismos los que provocamos que los embragues estén en mal estado es que esta pieza no está cubierta por ninguna garantía. Sólo cuando se trata de un fallo absolutamente anómalo y claramente producido por un defecto de fábrica estará cubierto.

El motivo es que es muy fácil destrozar un embrague en apenas 5 minutos en un coche completamente nuevo. Basta con tratar de salir de la rampa de un garaje acelerando mucho el motor y soltando muy poco el embrague para que en apenas 30 segundos empiece a oler a quemado y pocos segundos después el coche quede inutilizado con el embrague abrasado… y no exagero, no lleva más de un minuto o dos fundir un disco de embrague y provocar una avería de las buenas.

Debido a que el fabricante nunca se hace responsable de un mal uso, los embragues siempre quedan excluidos de las garantías, tanto en coches nuevos como usados. Sólo si el fallo es evidente que se debe a un defecto de fabricación se harán responsables.

 

Malos hábitos que estropean el embrague

Conducir con el pie descansando sobre el pedal del embrague es una de las formas más comunes de estropearlo prematuramente.

Como nosotros somos los que destrozamos esta pieza, la buena noticia es que nosotros también podemos alargar su vida y es relativamente fácil el conseguirlo. Vamos a ver cuáles son las malas costumbres más habituales que solemos tener.

Conducir con el pie descansando sobre el pedal

Esta mala costumbre nos puede provocar muchos disgustos, y no lo digo sólo porque estropeemos el embrague, sino porque también puede ocasionar un accidente. ¿Te has fijado en que cuando te dan un susto tiendes a saltar o dar un respingo?. Pues cuando conduces, lo mismo. Los músculos tienden a tensarse involuntariamente y, si llevas el pie sobre el embrague, es muy probable que pises el pedal sin ser consciente de ello, dejando el coche desembragado y sin control. Esto por un lado, pero vamos a centrarnos en por qué es una mala costumbre desde el punto de vista mecánico:

  • Lo primero que vamos a estropear directamente es el propio forro del pedal, que se desgasta más. Para mí es un buen indicativo a la hora de comprar un coche de ocasión. Si el pedal está muy desgastado y más por el lado exterior del pedal, me indica que el conductor solía conducir con el pie sobre él y que seguramente tenga problemas con el embrague.
  • Lo siguente que vamos a desgastar es el mecanismo que acciona el embrague, que puede ser un cable o un sistema hidráulico. En el caso de ser un cable, lo que suele suceder es que se encoge la funda y se destensa el cable. En los hidráulicos, al trabajar constantemente con presión, se desgastan los retenes del cilindro maestro y del esclavo.
  • Por último, desgastaremos el cojinete de empuje del embrague e incluso el disco. Aunque el peso del pie no suele ser suficiente como para vencer la fuerza del muelle y que el disco patine, lo que sucede es que estamos aproximando las piezas que deben transmitir esa fuerza y, en lugar de tenerlas separadas y sin desgaste, que estén rozando constantemente y desgastándose.

Estar parados con una marcha metida

Este mal hábito nos hace gastar mucho dinero, sobre todo en los coches con stop & start, ya que al estar detenidos con el embrague pisado no funcionará correctamente, pero centrémonos en qué se estropea por hacer esto.

Muchos opinan que pisar el embrague y estar con una marcha metida no desgasta el mecanismo porque el disco no roza con nada al estar completamente libre. Esto es cierto (siempre que el disco no esté algo alabeado y no roce absolutamente nada), pero lo que hacemos con esto es que los muelles de diafragma del plato de presión vayan perdiendo tensión, estiramos el cable del mando del embrague (o los retenes si es de mando hidráulico) y desgastamos el cojinete de empuje.

No hay excusa, no lo hagas. Cuando vayas a estar parado más de un par de segundos pon punto muerto y suelta el pedal del embrague.

Mantener el coche con el embrague en una cuesta

Ésta es típica del impaciente que tiene 4 coches delante, ve ponerse el semáforo en verde y ya mete la marcha y se prepara para salir manteniendo el coche sobre el embrague mientras los coches de delante aún acaban de empezar a moverse y todavía pasarán unos segundos «para llegarle el turno». Esto somete a un estrés brutal al embrague porque las ruedas siguen detenidas pero estamos aguantando que no se caiga hacia atrás el peso del coche a base de hacer patinar el disco de embrague contra la maza y el volante motor.

Además del desgaste por la propia fricción, el disco se calienta y está hecho de un material que, al calentarse, se ablanda y se desgasta todavía más rápido. Por si fuese poco, al ablandarse también pierde adherencia, de modo que para mantener el coche en la cuesta tenemos que pisar más todavía el acelerador o soltar un poco más el pedal, aumentando todavía más el calor y destruyéndolo por completo en pocos segundos.

Acelerar demasiado mientras soltamos el pedal del embrague

Éste es un fallo típico de los conductores inexpertos y también de la gente mayor. Los inexpertos todavía no tienen muy cogido el punto al pedal y al acelerador y, además se ponen nerviosos. Los mayores calibran peor y han perdido fuerza en sus piernas y también oyen peor y no se dan cuenta de que el motor está muy revolucionado.

Recuerda que el disco gira solidario a la transmisión y, si las ruedas giran despacio o casi no giran pero el motor gira muy rápido, esa diferencia de velocidades de giro la está absorbiendo el disco de embrague. Es el mismo problema que indicábamos en el apartado anterior, es decir, estamos calentando mucho el disco y desgastándolo una barbaridad.

Si tratas mal el embrague de tu coche, la broma te saldrá por unos 600 euros en el mejor de los casos, pudiendo superar fácilmente el doble de esa cifra si fuese necesario sustituir también el volante motor.

desgaste frenos pedal

No pisar a fondo el pedal

Si no pisamos hasta el fondo el pedal no llegamos a separar por completo el disco de la maza y el volante motor. Esto provoca un mayor desgaste en el disco y, además, también estropearemos la caja de cambios, al forzar los sincronizadores que facilitan la inserción de las distintas marchas.

No dejar de acelerar al cambiar de marchas

Hay conductores que no sueltan por completo el acelerador al pisar el embrague para cambiar de marcha o que vuelven a pisarlo antes de tiempo mientras van soltando el pedal lentamente. Siempre que el disco resbale demasiado estaremos calentándolo y desgastándolo.

Arrancar en segunda

Hay veces en las que lo mejor es arrancar en segunda, por ejemplo, cuando hay nieve o hielo, sobre hierva mojada, etc. Si queremos iniciar la marcha sobre una superficie con poca adherencia, lo mejor es arrancar en segunda o incluso en tercera y con mucha suavidad para evitar que las ruedas patinen.

También es una buena costumbre cuando salimos de un semáforo en una pendiente favorable. Soltamos el freno, dejamos que el coche coja algo de velocidad en punto muerto y en cuanto rueda un poco suelto metemos segunda y soltamos el embrague. Así ahorramos combustible y también desgastamos menos el embrague.

Sin embargo, salir desde parado en segunda exige que «juguemos» con el embrague mucho tiempo para que el coche no se cale. Esto desgasta mucho el disco y también lo calienta.

pedal del embrague como cuidarlo

Cómo evitar que el embrague esté en mal estado

Si no lo cuidas bien terminará estropeándose y será todo un problema. Y es que se trata de una avería cuya reparación rara vez baja de los 600 euros. Para evitarlo, a continuación, te traemos una serie de consejos para evitar que el embrague de tu coche esté en mal estado. ¡Toma nota!

El embrague de los coches sirve para desacoplar la caja de cambios del motor y poder así empezar a movernos desde parado y cambiar de marcha una vez estamos en movimiento. Tiene que transmitir toda la potencia del motor a la caja de cambios y, además, absorber las diferencias de velocidad a la que giran la transmisión y el motor. Tiene que soportar mucha fricción y temperatura y por eso se desgasta Debido a que su desgaste (salvo defecto de fabricación) depende principalmente de nuestra forma de conducir, por eso el embrague no está nunca incluido en las garantías de los coches y es una avería que suele ser cara.

Para que te hagas una idea de lo recomendable que es seguir estos consejos, aunque un kit de embrague (se suelen cambiar en conjunto tres piezas: disco, maza y cojinete de embrague) puede ser barato (los hay desde apenas 90 euros) Su sustitución, en la mayoría de los casos, suele requerir que se desmonte la caja de cambios o incluso que sea necesario sacar el motor del coche, lo cual encarece muchísimo la reparación, al ser necesarias muchas horas de trabajo.